lunes, 25 de abril de 2016

El gato negro - Relatos de Poe (I)

¡Hola a todos! 

No sé vosotros, pero yo siempre he sido más de perros que de gatos, pareciéndome estos últimos un poco traicioneros (algún arañazo me llevé de pequeño). Y fijaos, aunque ya comenté en mi anterior post de Allan Poe que era amante de los felinos (Caterina, su gata, se deprimía cada vez que él viajaba y cuando Poe murió, ella también), uno de sus relatos más tenebrosos tiene precisamente como protagonista a los mininos: EL GATO NEGRO, publicado en el periódico Saturday Evening Post de Filadelfia en su número del 19 de agosto de 1843. Ésta será la primera lectura de un buen puñado de ellas (aprovechando que tengo un recopilatorio XD ). 


Sólo necesité una mañana para acabar con esta historia de final sorprendente. Corta y de fácil lectura, la ventaja de su brevedad intensifica el efecto. Como con el Mercader de Venecia, no voy a resumir la obra, pero una breve sinopsis sería la siguiente: un joven matrimonio lleva una vida tranquila, con un gato negro como mascota, hasta que el marido empieza a dejarse arrastrar por la bebida, volviéndose irascible, y, en un ataque de cólera, acaba con la vida del animal. Todo va a peor, con el protagonista convirtiéndose en un monstruo por momentos, y con la aparición de un segundo gato negro. La escena final del relato, sorprendente al igual que tétrica, ha dado pie a multitud de artistas a la hora de ilustrar los volúmenes de cuentos. Una pena no poder colgar ninguna, pues podríais descifrarlo.

En Europa, las supersticiones sobre el gato son muy similares, el gato negro puede traer buena o mala suerte dependiendo del lugar y la circunstancia de su encuentro. Y en el caso de significar mal agüero, el animal pierde el supuesto carácter de maldad si tiene un lunar blanco en alguna parte del cuerpo (cosa que ocurre en esta obra). Conociendo un poco la vida de Allan Poe (echad un vistazo a un post previo que escribí), se podría concluir que el gato negro es un relato parcialmente autobiográfico, representando el triángulo que formaban en su hogar él mismo, su mujer, Virginia Clemm, y el gato real, Catarina.

Para los que no les apetece leer, siempre queda la opción del séptimo arte, en una película de Bela Lugosi y Boris karloff, en español titulada Satanás. Yo, al fin conseguí hacerme con el ejemplar que buscaba de Arte y Letras, muy chulo, en el que vienen otros relatos que tengo ganas de leer, como el escarabajo de oro o doble asesinato en la calle morgue. Mi biblioteca empieza a crecer.




¡Animaos a leer cositas de este gran autor! Es muy fácil hacerse con un ejemplar actual que recopile su material. Y creedme, Poe era muy bueno.

lunes, 18 de abril de 2016

"Algunos hombres buenos" en el Mercader de Venecia


Hola a todos.

Cierto es. ¿Algunos hombres buenos, la película de Tom Cruise y Jack Nicholson, relacionada con Shakespeare? Ciertamente. Soy un gran fan de las películas de juicios, y por ello, voy a hablar de una novela con uno, un drama de esos que siempre he querido leer y por fin lo he hecho (también ayuda que en Madrid representen la obra de teatro en repetidas ocasiones): EL MERCADER DE VENECIA.

El juicio
El argumento de esta obra, escrita entre entre los años 1596 y 1598, muy resumido, es el siguiente:

Bassanio, un joven que pretende conseguir el amor de una rica y huérfana Porcia, necesita la ayuda de su amigo Antonio, mercader de Venecia: una cantidad de dinero suficiente para presentarse ante la rica heredera como un marido con futuro (a pesar de que la muchacha requiera una prueba “distinta” de amor). Desgraciadamente, en ese momento Antonio no dispone de capital, salvo la inversión en sus barcos que están inmersos en largos viajes. Con esto, Antonio antepone la amistad de su amigo a su propio interés, y solicita un crédito al usurero judío Shylock. Como éste último no cree que vaya a poder devolverle el crédito, a modo de pago solicita una libra de carne de Antonio, en caso de impago, en principio de manera simbólica, como muestra de buena voluntad.
Hasta que el judío pone los puntos sobre las íes al sentirse avergonzado por una gran ofensa y reclama el pago de la deuda, y exige esa libra de carne, que llevaría a la muerte a Antonio.

No cuento más, bastante sinopsis he hecho ya.

En el mercader de Venecia existe uno de esos momentos cumbres, un golpe de efecto de los que te sacan un sonrisa pensando “qué cabxxn”, desde un punto de vista jurídico. De hecho, queda demostrada la sentencia latina “Summum ius summa iniuria “, esto es, demostrar que una aplicación rigurosa del Derecho puede conllevar una gran injusticia. Personalmente, me encanta la frase “Me llamásteis perro sin tener ningún motivo, pues ya que soy un perro, temed por mis mordiscos”. La verdad es que, la lectura es amena, y no precisamente larga, unas cien páginas, así que, en una tarde, podéis zamparos un clásico.

Una curiosidad de esta obra es que Shakespeare inventó el nombre de “Jessica”, hija del judío Shylock (guiño, guiño), y también inventó  la expresión “No es oro todo lo que reluce”. 
Por cierto, si eres de los que se aburre leyendo ciertas obras, como casi siempre, se puede recurrir al cine. En 2004 se rodó una película con Al Pacino en el papel de Shylock y Jeremy Irons en el de Antonio. Con estos actores, habrá que verla.

Es una pena, pero no he encontrado demasiados libros antiguos sobre el mercader de Venecia, salvo en recopilatorios de obras de Shakespeare. Como siempre, he tirado de mis ejemplares de la Biblioteca Arte y Letras, donde tengo la obra con unas ilustraciones bastante chulas.








Bueno, creo que por hoy hemos tenido una buena ración, no sé si tanto como una libra de carne (en la vaca Argentina seguro que podría intentarlo). ¡Hasta la siguiente!

miércoles, 23 de marzo de 2016

Allan Poe (de drogadicto a héroe en cuestión de siglos)

Buenas a todos.

John Cusack en El enigma del cuervo
El otro día vi la película El enigma del cuervo, (ESTE BLOG ES DE LIBROS, NO DE CINE, PERO VOY A HACER UN SPOILER) con una interpretación magistral de John Cusack, y por los créditos iniciales, se suponía que la muerte de su personaje podía haber sido tal y como lo narran, y quise saber más. Investigando un poco descubres cosas muy interesantes. Con esto, pretendo dar cabida en mi blog a un autor que ahora está muy de moda, pero que en su tiempo fue tachado de drogadicto, alcohólico, loco, oscuro y muchas más cosas. Esta historia no sé por qué se repite tanto. Qué narices, claro que lo sé: la envidia. 

Este gran autor del que os hablo es Edgar Allan Poe, el para algunos creador del género policíaco. 

Allan Poe

El 3 de octubre de 1849, Poe fue hallado en las calles de Baltimore en estado de delirio, fue trasladado por su amigo James Snodgrass al Washington College Hospital, donde murió el domingo, 7 de octubre. La leyenda, recogida por Julio Cortázar y otros autores, cuenta que en sus últimos momentos invocaba obsesivamente a un tal Reynolds y que al expirar pronunció estas palabras: "¡Que Dios ayude a mi pobre alma!". Todo esto está recogido en la película, y podría hacer referencia al explorador polar que había servido de referente para su novela de aventuras fantásticas La narración de Arthur Gordon Pym, Cuando murió contaba apenas cuarenta años de edad. La causa exacta de su muerte nunca fue aclarada. Se atribuyó al alcohol, a congestión cerebral, cólera, drogas, fallo cardíaco, rabia, suicidio, tuberculosis y otras causas

Griswold
Por lo que he leído, la clave de la fama (mala fama) de Poe se da entre 1841 y 1842. Poe había trabajado como redactor jefe del Graham’s Magazine, logrando aumentar la tirada de la revista y la popularidad entre los lectores, pero era tan irregular en el cumplimiento de sus obligaciones laborales que, finalmente, el editor y propietario se vio obligado a sustituirlo por Rufus Wilmot Griswold. A partir de los dicterios de Griswold, la imagen del escritor deambuló por la historia literaria cubierta con el velo de los tópicos de uno u otro signo, hasta convertir a Poe en un personaje tan espectral como sus criaturas literarias. Griswold se recreó en su indignación hacia Poe en sus escritos, incluso llegó a negar que alguna vez fueran amigos (aunque lo fueron). Cuando las palabras contra Poe de Griswold llegaron hasta el poeta Charles Pierre Baudelaire éste se preguntaba: “¿No hay en América ordenanzas policiales que prohíban a los perros la entrada a los cementerios?”.

Baudelaire fue un gran admirador de Poe y le dedicó tres ensayos a lo largo de su vida. Fue él quien lo hizo famoso en Europa, con su traducción de la obra de Poe. En una ocasión dijo Paul Valéry que Poe hubiera sido olvidado en su patria si Baudelaire no lo hubiera evitado. Y es que Baudelaire veía en Poe un “maldito”, como él mismo. Poe nombró ingenuamente ejecutor (albacea) de su testamento literario a Griswold quien, una vez muerto Poe, escribió atrocidades sobre su “amigo”, al que traicionó, acusándolo de depravación, dipsomanía, drogadicción…

No sólo Baudelaire defendió a Poe. Sir Arthur Conan Doyle dijo “Si cada autor de una historia en algo deudora de Poe pagase una décima parte de los honorarios que recibe por ella para un monumento al maestro, se podría hacer una pirámide tan alta como la de Keops. (De un artículo, 1909)”. La calificación de autor maldito funda, para Baudelaire su gloria, aunque, para otros, sea su condena, y lo que ha provocado generalmente que la obra del autor se vea reducida a biografías literarias, narraciones extraordinarias o una sucesión de anécdotas sórdidas o morbosas.

Sobre la importancia de Poe, hay que comprender que la génesis de la novela policíaca tiene cabida gracias a sus novelas. Los crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie Rogêt (1842-1843) y La carta robada (1844) fueron protagonizadas por Auguste Dupin, el primer detective de ficción, que sirvió de modelo a uno de los personajes arquetípicos del género, el detective Sherlock Holmes, crímenes en principio irresolubles, en una atmósfera de terror casi sobrenatural en la que el inteligente detective (más bien, aficionado a lo detectivesco, como Sherlock Holmes) consigue resolver a base de su infalible método analítico, basado en la observación y la inferencia. 

Aquí dejo una lista de algunas de sus conocidas obras:
El cuervo, ilustrado por Doré

"Metzengerstein", 1832.
"Manuscrito hallado en una botella" ("MS. Found in a Bottle"), 1833.
"La caída de la Casa Usher" ("The Fall of the House of Usher"), 1839.
"El hombre de la multitud" ("The Man of the Crowd"), 1840.
"Un descenso al Maelström" ("A Descent into the Maelström"), 1841.
"Los crímenes de la calle Morgue" ("The Murders in the Rue Morgue"), 1841.
"La máscara de la Muerte Roja" ("The Masque of the Red Death"), 1842.
"El pozo y el péndulo" ("The Pit and the Pendulum"), 1842.
"El escarabajo de oro" ("The Gold Bug"), 1843.
"El misterio de Marie Rogêt" ("The Mystery of Marie Roget"), 1843.
"El gato negro" ("The Black Cat"), 1843.
"El corazón delator" ("The Tell-Tale Heart"), 1843.
"La caja oblonga" ("The Oblong Box"), 1844.
"La carta robada" ("The Purloined Letter"), 1844.
"El demonio de la perversidad" ("The Imp of the Perverse"), 1845.
"La verdad sobre el caso del señor Valdemar" ("The Facts in the Case of M. Valdemar"),1845.
"El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether" ("The system of Dr. Tarr and Prof. Fether")1845

He encontrado tres anécdotas que me resultan muy curiosas, pero claro, siempre visto desde el punto de vista del Allan Poe drogadicto y alcohólico, imagen distorsionada que hemos visto antes: (1)A pesar de su oscuro cuento sobre un gato negro y maligno, Poe amaba a los gatos. Caterina, la gata que le hacía compañía, se deprimía cada vez que el viajaba y cuando él murió, ella también. (2) Se cree que este autor aprendió a leer y a calcular a través de las lápidas del cementerio, pues su padre adoptivo tenía un negocio de ellas, entre otros muchos más. (3) Aunque en las fotos no se nota, Poe era muy atlético y tenía el récord de nadar casi 10 kilómetros a contra corrinente por el río James (Virginia)


Me ha costado un mundo encontrar libros que merezcan la pena en español, salvo lo que podría llamar “de consumo”, encuadernados de manera pobre, y lo que más encuentro son obras completas o recopilatorios modernos. Como siempre, uno de los más bonitos que he visto (reconozcámoslo, lo mío es obsesión) es el de la colección Arte y Letras. Conozco su existencia, pero no he encontrado de momento tienda que lo tenga a la venta. ¿Será una leyenda como la muerte de Poe? Seguiré investigando como él habría deseado, aunque aquí el método deductivo no tendrá tanto peso como los contactos o el bolsillo. 

Supongo.

miércoles, 9 de marzo de 2016

El secreto del museo (o el fantasma de Montaner y Simon)

Hola a todos de nuevo. ¡Me alegro de veros!

Seguro que muchos de vosotros (y si no, me encargo yo de contarlo) conocéis el museo Fundación Antoni Tàpies, centro cultural situado en la ciudad de Barcelona. Está dedicado principalmente a la vida y la obra del pintor español Antoni Tàpies. Además de las exposiciones permanentes dedicadas al pintor barcelonés, el museo realiza numerosas exposiciones temporales que abarcan todos los géneros artísticos. Destaca también la biblioteca, especializada en arte moderno, y que está considerada como una de las más completas del mundo en su género. Además, en su sótano guardan la colección particular del artista, compuesta por diversas obras de arte de todo tipo destacando Picasso, Goya o Miró. Un buen lugar para visitar.

Mira tú por donde, mirando cosas para ver en Barcelona, me informé de este museo, y por casualidad, leí que el arquitecto del edificio fue un tal Lluís Domènech i Montaner. ¿Cómo? ¿Qué asimilaba mi cabecita? ¿Los apellidos Domènech y Montaner juntos? Ahora que conozco un poco más sobre algunas editoriales españolas importantes, y una de ellas era la gran Montaner y Simon, y por otro lado Domènech, de mi amada Arte y Letras.

Antigua Montaner y Simon, actual fundación Tàpies


Pues sí, la conclusión, refutada después por internet fue la siguiente: la sede de la fundación Tàpies es el mismo edificio construido para la editorial Montaner y Simon. ¡Toma casualidad! El edificio fue construido entre 1881 y 1885 y fue declarado Monumento Histórico en 1997. La Montaner i Simon fue una de las editoriales más importantes de España durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. Fundada por Montaner i Vila (1832-1921) y Francesc Simon i Font (1843-1923) en 1861, la editorial, que se convierte en poco tiempo en la de mayor envergadura de España. Entre sus publicaciones destacan obras monumentales en varios volúmenes, como la Historia general del arte, la Biblioteca universal ilustrada, o el Diccionario enciclopédico hispano-americano de ciencias, artes y literatura.

Quien pueda hacerse con uno de sus libros(los hay desde el más barato a lo más caro) podrá constatar la calidad de su trabajo, desde la esmerada encuadernación al contenido en sí, tanto el texto como las ilustraciones, algo muy común en sus obras, los más importantes firmados, por ejemplo, por Gustave Doré, como su Divina Comedia, de la cual, un humilde servidor dispone de un ejemplar (este es un poco exclusivo). En mi pequeñísima biblioteca también destaco la Historia de las Creencias, un estudio de cómo surgen éstas en la vida del hombre desde las raíces.








En fin, os he dejado algunos ejemplos de libros preciosos de Montaner y Simon, y el próximo post, lo dedicaré a mi querida Divina Comedia. Sólo por dar envidia.

¡Saludos!

domingo, 28 de febrero de 2016

¡Salvemos al Patito Feo! (Hans C. Andersen)

Hola a todos de nuevo.

Esta entrada del blog corresponde, primero al vicio y a los caprichos, porque fue ver un libro y desearlo, y segundo, a la niñez, ¿los niños de ahora conocen algo distinto a Pocoyó, Hora de Aventura, Bob Esponja o similares? Aquí lanzo mi reivindicación: ¡arriba el patito feo!

Sobre todo: hay que conocer los clásicos, no los desvirtuados por Disney (ya habrá tiempo para esto en otro blog). Uno de estos pilares es el danés Hans Christian Andersen, lector de Shakespeare, autor de cuentos como El traje nuevo del Emperador, La sirenita, Pulgarcita, El patito feo o El soldadito de plomo. Estos son sólo una muestra de los 212 que llegó a escribir. Algunos de ellos han trascendido la propia autoría de Andersen y se recuerdan como parte de la cultura de occidente. Curiosamente, Hans Christian nunca pudo cumplir su verdadero sueño: ser cantante de ópera, y tampoco ser reconocido por sus novelas, pero un amigo suyo le animó, tras leer sus obras y cuentos, a que se decidiera por estos últimos “ya que las novelas le harían famoso, pero los cuentos inmortal”.  

Sus personajes son desdoblamientos de él mismo: luchadores empecinados, que no se quejan de las dificultades por las que tienen que pasar, fieles a sus propósitos e ideales, como El patito feo, metáfora autobiográfica. Muchos de sus cuentos han sido inspiración en el mundo del cine, como La sirenita y la conocida película de Disney, incluso también de la famosa estatua que se puede ver en Copenhage.

Deseaba conseguir un recopilatorio, y al final he conseguido uno muy bello, de mi cada vez más apreciada Biblioteca Arte y Letras: Cuentos de Andersen. El libro es tan bonito que se editaron versiones facsímil en 1983 y 1994, de hecho, los Cuentos de Andersen es uno de los libros de Arte y letras que acumulan más ilustraciones, dibujos de gran belleza que contienen detalles macabros para la época, como una calavera al inicio de Pulgarcita. La tapa delantera está decorada con escenas de sus cuentos (unos graciosos ratoncillos en la esquina inferior sostienen un blasón con el nombre del autor), combinando el oro, negro y azul, ilustración realizada por el dibujante Apel les Mestres. Mi ejemplar es la primera edición de la colección (año 1881) por Enrich Domenech. Cuelgo más fotos en mi Facebook.  

Quiero agradecer a la librería J.Cintas, situada en la calle Bretón de los Herreros (Madrid) el trato que me dieron en su tienda, por este ejemplar, por dedicar su tiempo en buscar otro libro que les pedí y por dejarme tocar, abrir y curiosear una de sus joyas: un Quijote de Ibarra del que hablé en un post anterior, un libro con 235 años de historia. Lo reconocí en uno de sus estantes, y el amable librero me lo dejó sin preguntar. Casi me caigo de espaldas.

Pues nada más, voy a disfrutar de este libro que me ha costado tanto conseguir, al menos en el estado que yo deseaba, y voy a sacar a la luz los recuerdos de mi niñez, cuentos que seguramente mucha gente joven ahora desconozca, y que mucho me temo, si no hacemos algo, se pierdan en el tiempo. Eso, o quedaran como sabiduría popular que tristemente no reconocerá el trabajo de Hans Christian Andersen.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Cuando Victor Hugo creó al Joker (sí, el de Batman)

No hace mucho, disfrutaba de Iker Jiménez en su programa Cuarto Milenio, del que soy fan, en el que hablaron sobre un tema bastante escabroso: lo llamaron los compra chicos.



Esta banda itinerante del siglo XVII compraba niños a familias humildes de Europa para deformarlos desde temprana edad, moldeándolos a antojo: les practicaba cortes quirúrgicos esculpiendo en la carne de los niños deformaciones, les cosían piernas (fue famosa la niña sirena, a la que unieron sus dos piernas y deformaron sus pies), transformándolos en monstruos, payasos y bufones, algunos incluso eran introducidos en barriles donde se limitaba su desarrollo y su cuerpo adquiría así la forma del envase, para finalizar, se actuaba sobre la mente, era importante de que el niño no adquiriera la conciencia de lo que sucedía realmente y así borrar recuerdos que no fuesen de la doctrina "de hacer reír", bufones, para que su futuro amo en las cortes de la época se divirtiera sin parar. 

Y como siempre, cada vez que me intereso por algo, los libros tienen información y respuestas curiosas a preguntas pertinentes. En este caso, la respuesta es “EL JOKER”, pero vuelvo sobre mis pasos anteriores. En el mencionado especial de Cuarto Milenio, nombraron a una persona que nos tiene que sonar: Victor Hugo. Según escuché, su libro El hombre que ríe, trata el tema de los compra chicos. Hugo quería escribir una trilogía: un libro sobre la aristocracia, otro sobre la monarquía y el último de la revolución. El hombre que ríe es el libro que trata de la aristocracia, (El Noventa y Tres de la revolución, y desgraciadamente, el último no llegó a ser escrito al fallecer el autor ).

El título de la obra resume la obra en su totalidad, puesto que Gwynplaine (el personaje principal) ríe con una risa forzada, aunque es feliz, y su risa es utilizada como clamor contra los ricos. Pero Hugo no centra su atención sólo en las clases bajas, sino que también describe los movimientos, las artimañas, las conspiraciones y las envidias de la clase alta, de la corte inglesa. El autor además da mil y un detalles sobre la historia de cada familia, de leyes, de edificios, de instituciones, y de cualquier cosa que tenga relación, e incluye sus opiniones políticas e ideales mediante grandes discursos. Quizá esto pueda resultar plomizo según el lector.


Por supuesto, la novela ha sido llevada a la gran pantalla, una película muda del mismo nombre en 1928 protagonizada por Conrad Veidt. Y he aquí la respuesta a la pregunta que me realicé tiempo atrás: ¿Qué demente ideó a uno de mis villanos favoritos cinematográficos, ese que se pinta la cara y con sonrisa burlona se enfrenta al hombre murciélago? (por si no sabéis a quién me refiero, es BATMAN  XD ). El éxito de la cinta fue tal, que las fotografías del personaje de Gwynplaine inspiraron a los dibujantes de cómics Jerry Robinson y Bob Kane para crear la apariencia física del Joker.



Pues parece que el hombre que ríe, más que una novela de cerdos emprendedores y mercaderes de la carne tiene muchos más tintes políticos de los que podía esperar. Intentaré leerla, y si no me convence, siempre podré tirar de DVDs y disfrutar con Jack Nicholson. Otra gran sonrisa.

martes, 2 de febrero de 2016

Un Quijote para todos y otro para nadie

La curiosidad mató al gato. Debería matizarse que depende del tipo de curiosidad, porque yo no hago más que encontrarme cosas llamativas e interesantes que, por supuesto, no me cuestan la tumba.

Comentaba un amigo mío que nunca ha sido capaz de leerse el Quijote salvo en comic. Y yo tampoco, salvo por fuerza mayor. Lo confieso, me resultaba muy cargante, y en mis años de estudiante fue una losa muy pesada. Pero ahora que me pica esa curiosidad sana, sin menospreciar a los textos originales, me planteé: “¿Existirá un Quijote fácil de leer?”

Y lo hay, y todos los caminos llevan a Roma, o en mi caso, a Pérez Reverte. Buscando un poquito he dado con un ejemplar publicado por la Real Academia Española y la editorial Santillana, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, adaptado para uso escolar por Arturo Pérez Reverte, revisado y ofreciendo una estructura lineal de la trama central del Quijote, como dicen ellos, la aproximación amena, eficaz, que una herramienta educativa o una lectura sencilla pueden reclamar. Os dejo más información AQUÍ.

Y, mientras escuchaba el video de presentación del libro, me fijé en otra cosa, en un slide de imágenes que se desplazaban de manera automática en la página, y en una leí: La RAE publicó el «Quijote» de Ibarra en cuatro tomos con ilustraciones originales. ¿Qué era eso del Quijote de Ibarra? Pues ni más ni menos que el Quijote más bello impreso en la historia Española (precio en algunos anticuarios: 15.000€, ahí es nada). Su historia resumida es la siguiente: 

En la primavera de 1773, don Vicente de los Ríos, académico de número de la Real Academia de la Lengua, dio un discurso que provocó entre sus colegas académicos la preocupación de publicar un Quijote decente, ya que no existía ninguna edición buena ni tolerable (la mejor era una versión inglesa con graves errores ortográficos y con adulteraciones en el texto). Con ese planteamiento, se escribió al rey proponiéndole la impresión de una magna edición de la obra de Cervantes, y el 12 de marzo de 1773, Carlos III dio su consentimiento.

Allanada toda dificultad por el respaldo real, la Academia se dio a la tarea de preparar la gran edición, en cuyo prólogo se explicarían el proyecto y los pasos a seguir para realizarlo: depurar y limpiar el texto de las adulteraciones realizadas a lo largo de casi dos siglos, fijar el título, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, lograr la pulcritud y la fidelidad del texto basándose en las primeras ediciones, una impresión que fuese la más perfecta posible, y por último, claridad de ideas en las ilustraciones y en la tipografía. 

La imprenta elegida fue la de Joaquín Ibarra, impresor de cámara de la Academia con la fama ganada en el arte de imprimir. Solamente en un punto flaqueaba este programa elaborado con tanto cuidado para los académicos: las ilustraciones, aunque más tarde se admitió la riqueza agregada a la riqueza par el entendimiento del libro, incluso se formó una comisión que estudió y seleccionó aquellos pasajes que por su contenido eran más susceptibles de ilustrarse.

Creo que por hoy, es suficiente Quijote, la obra considerada el mejor trabajo literario jamás escrito. Como hemos visto, tenemos un Quijote para todos gracias al trabajo de la RAE y otro para nadie, o unos pocos contados con los dedos de las manos, el bello Ibarra, una joya que más vale que cuiden esos afortunados elegidos.